Reciclaje de bombillas, tubos fluorescentes...

Las CFL, como los tubos fluorescentes, contienen pequeñas cantidades de mercurio. Aunque no tienen por qué representar un riesgo para la salud, se trata de un material tóxico. Por este motivo, no se pueden depositar en los contenedores convencionales. Para su correcto tratamiento requieren de un proceso de reciclaje. Para que no exista ninguna duda hay que atender al símbolo que indica la recogida selectiva de aparatos eléctricos y electrónicos, que se trata de un contenedor de basura tachado.


 


No obstante, si una de estas bombillas se rompiese sería preciso ventilar la habitación entre 20 y 30 minutos. Una vez aireada habría que limpiar las piezas rotas con cierta protección, introducirlas en una bolsa de plástico cerrada y depositarlas en la basura.

 


Para su recogida es necesario llevarlas hasta los contenedores presentes en comercios y establecimientos que venden lámparas, tiendas de iluminación, ferreterías o grandes superficies. 

 

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